ENTREGA 4

 

Entrega  4

 

RAN-DOM, EL MUNDO

 

Han pasado muchos años y muchas generaciones de ingélicos. La búsqueda del desarrollo individual provoca que se constituyeran pequeños grupos sociales, con características marcadas, para cada región del planeta. El aumento de la población genera necesidades básicas por resolver. Los primeros problemas surgen por alimentos que tienen necesidad de cultivar y no solamente recolectar, como estaban acostumbrados. Luego, siguen la vivienda y el vestido. La personalidad que es moldeada para sujetarse a las costumbres y los diferentes modos de ver la vida da paso a la siguiente generación de planteamientos, entre ellos, la preferencia por habitar en una u otra zona del planeta, lo que trae como consecuencia la división del mismo, mediante fronteras y líneas invisibles que terminan por constituir pueblos y reinos.

            Muchas familias se disuelven por el surgimiento de diversas personalidades y aficiones por cierto tipo de comida o condiciones climáticas diferentes, lo que provoca el movimiento de individuos por las diferentes zonas geográficas del continente, dando paso a la colonización de todos los rincones del planeta. Al tiempo, el constante tráfico de personas entre los reinos que se han formado permite el nacimiento del comercio. Los dioses comienzan a tomar un rol importante dentro de la vida cotidiana de los Ingélicos. Ahora hay por quién orar y a quién pedirle favores. El interior de los Ingélicos comienza a dar muestras de una existencia diferente.

            Los diferentes juegos, aficiones, niveles y estratos sociales comienzan a surgir con fuerza y, con ello, los opuestos que llegan impulsados por la misteriosa sombra de Dios. Aún no lo saben; no han tenido experiencias relacionadas con el odio, el rencor, la envidia o la soberbia que apenas se observan en mínima escala, casi como hecho aislado. Aún no ha nacido alguien con poder y fuerza suficientes para detonar hechos sangrientos y vergonzosos.  La piedad tampoco existe, porque tampoco existe el odio. La armonía aún impera en los reinos de Hiprosed, el único continente de un planeta pequeño llamado Ran-Dom, la “tierra de los alados”.

            Sin embargo, tarde o temprano, alguien despertará a los demonios que lleva dentro y, con ese despertar, una nueva forma de vida convulsionará a los habitantes de Ran-Dom. Bastará una sola caída para acuñar por siempre la imagen de quien va a ser reconocido con el nombre de Enemigo. Será suficiente que un sólo ingélico se permita paladear el sabor de la envidia, para que el demonio de la arrogancia se apodere de la vida como se conoce en el planeta y ésta comience a dar un  giro para siempre.

            ¿Cómo influyen la geografía o las condiciones sociales para que alguien se permita caer?

            Hace muchos años que Ran-Dom vive dentro de marcos sociales y económicos perfectos. Las guerras no han existido ni siquiera como un concepto. Los Ingélicos no se imaginan ver la sangre de sus hermanos correr, a causa de armas inventadas para ese fin. Desgraciadamente, cuando los opuestos nacieron y se incrustaron en la vida de uno solo de los habitantes de Ran-Dom, ésta cambió para siempre. A partir de que se levantaron los primeros demonios, la vida en este planeta se movió en otra dirección. En consecuencia, es muy difícil contar cómo se inició la guerra. Sólo se puede decir que ocurrió hace miles de millones de años antes de que la Tierra existiera, después de la expansión del universo y del avance incontenible de los poderes de Dios.

            Pero, ¿cómo puede convertirse un amigo en enemigo?, ¿cómo se aprenden esos conceptos, si nadie los ha imbuido?, ¿cómo una raza se puede transformar a sí misma, en dos diferentes? Precisamente, ésta es la historia que quiero contar. Una historia de miedo; del temor a la verdadera Importancia, a la trascendencia, del terror a la grandeza.

            Es la historia de un rey que temió más a su luz, que a su oscuridad. Un ser que rehusó su grandeza para refugiarse en sus miedos más profundos. Un personaje que permitió que sus demonios fueran mayores que él. Un grande que le dio poder a su ego y su mente, lo menos importante de sí mismo.

            Cuando Ran-Dom terminó de poblarse, aparecieron en escena los inventos, los servicios, los dioses, los recursos y lo más constante desde entonces en toda sociedad: los rangos y las clases sociales, con sus consecuentes roces, disputas, envidias y rencores.

 

HIPROSED

 

Hiprosed es una tierra dividida en siete regiones: las costas (Zian), la zona oriente (Zian Dolin) y la zona occidental (Zian Dres). Dos grandes planicies, Guatai, al norte, y Namburi, al sur, se distribuyen dentro de un anillo rocoso. Caz-Cor, la zona montañosa, es una enorme cordillera que divide las costas y planicies. Las Cañadas (Tierra cortada) se encuentran distribuidas en la parte interna de la cordillera montañosa. La región fría (Tierra sin Sol), curiosamente no se encuentra en los polos, sino en una enorme depresión entre las planicies del norte y del sur. Esta extraña cavidad, rodeada de crestas que cubren todo el borde, proyecta una sombra eterna dentro de la cavidad natural y se localiza a muchos cientos de metros por debajo del nivel del mar.

            Cada una de las regiones tiene su propia forma de gobierno y vive en relativa paz. Casi la mitad de los habitantes de Ran-Dom tienen demonios a punto de eclosionar. Sin embargo, el primero que los manifiesta es quizá el menos indicado, por la posición privilegiada que tiene.

            La agricultura de cada región es suficiente para alimentar a sus pobladores y para que los intercambios comerciales se produzcan sin mayores contratiempos. Los pequeños brotes de violencia son fácilmente disueltos por cada uno de los reyes. Casi siempre basta un regaño o la aplicación de fuerza moderada. No obstante, existe un noble destinado a convertirse en rey por sucesión y, desde su adolescencia, nunca se sintió satisfecho. Es el príncipe de la Tierra sin Sol.

            De unos años hacía acá, la vida de los pobladores de la superficie, (así llamados por los moradores de la Tierra sin Sol), ha sido rigurosamente observada  por los de la “piel clara” (tono ocasionado por la falta de sol). Pero la prosperidad que tiene cada una de las regiones ha ido decreciendo lentamente, a pesar de las buenas intenciones del príncipe y de una buena parte de sus más cercanos colaboradores. Y aunque en el Hoyo, como se le llama comúnmente a la región fría,  tienen otro tipo de riquezas, sus moradores se limitan a atesorar sin compartir de la misma manera en que se hace en otros reinos. Sus prioridades son diferentes.

            El príncipe de los “claros” adquiere un comportamiento cada vez más oscuro. Él es el líder que se está transformando en el tirano de un pueblo que va haciendo del Olvido su forma de actuar y pensar; es quien, poco a poco, va mutando en mente, cuerpo y alma, convirtiendo a sus súbditos en una raza nueva, diferente. Pero como todo lo que es y ha sido creado tiene un principio, en Ran-Dom la guerra también fue motivada por una chispa que levantó los demonios internos del que inició la separación: Rauel, el “Cazador de mentes”. 

            He aquí su historia.

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